
El precio internacional del petróleo registró un fuerte salto y rozó los 120 dólares por barril, un nivel que no se veía desde abril de 2022. El incremento se produjo en medio de la escalada militar en Medio Oriente, que mantiene en alerta a los mercados por posibles interrupciones en el suministro energético global.
El barril de Brent, referencia internacional del crudo, subió más de 25% en pocas horas y llegó a ubicarse apenas por debajo de los 120 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) también avanzó con fuerza y se mantuvo por encima de los 100 dólares. La suba se vincula directamente con la creciente tensión geopolítica en la región y con el impacto que podría tener el conflicto en el comercio energético.
Uno de los factores que más preocupa es el cierre del Estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica ubicada entre Irán y Omán, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas que se comercializa en el mundo. La amenaza de ataques con misiles y drones generó que numerosos buques petroleros evitaran la zona, lo que complica la logística del transporte de crudo desde países productores del Golfo Pérsico.
La incertidumbre también se refleja en el mercado energético global, ya que una interrupción prolongada del suministro podría provocar escasez de combustibles, subas de precios y presión inflacionaria en distintos países. Mientras tanto, algunos productores como Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos comenzaron a reducir su producción, debido a la dificultad para exportar el crudo ante las restricciones en las rutas marítimas.